en las que no te reconoces, busques por donde busques, ya no eres la misma. Comienzas a pensar, y llegas a un punto en el que ya no sabes quién eres. Si no fuera por tu nombre, no sabrías ni tu identidad, y no, no es alzheimer, ni tampoco una borrachera, es un sentimiento horrible. Un sentimiento que hace que cuando te mires en el espejo, no sepas quien es la chica reflejada en él. Y es que por más que busco no lo sé, no sé en que he cambiado, tampoco sé si son paranoyas, o es la realidad... Solo quiero mirarme en ese puto espejo, y ver a la chica que nació ese 15 de mayo de 1997.

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